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20 abril 2008

De verdad que no lo entiendo



(Aneu a la versió en català)

Aún intento comprender cuando, cómo y por qué he llegado aquí
a este sueño tan extraño donde no encuentro los límites,
los confines de mi propio pensamiento… de mi yo.
Me siento absorbido hacia mi propia ininteligibilidad como persona,
como ente socialmente individual que me formaliza,
que me sitúa en el laberinto de las sombras externas
y de mis propias entidades etéreamente energéticas y vitales
no sé si ahora introspectivas o universalmente siderales,
porque desconozco del todo si estoy aquí o más lejos,
formando parte de una abstracción unívoca o de un complejo
(que viene a ser lo mismo)
que me transporta extraorgánicamente a una unidad atemporal,
clara y distinta, donde mi propia conciencia de ser puede ser
nada más que la incomprensibilidad de entender el ente universal,
el todo, aquello platónicamente ideográfico o la materia,
la abstracción física de la metafísica del ser.
No sé si vivo en un solipsismo o en un soliloquio,
o es que me estoy volviendo loco, o tal vez vivo en otro locus,
dado que, a saber, puede haber un locus de control interno
o bien un locus de control externo o la combinación de ambos,
esa es una afirmación plausiblemente verdadera,
y ahora no sé si me están externando o internando;
nada más lejos de mi comprensión
dado que perceptiblemente no puedo afirmar nada concreto.
Lo sensitivo nos puede llevar a engaño,
tal así lo estoy comprendiendo todo de tal manera
y nada más valorar que soy una conciencia consciente de ser.
Pero es impulsivamente necesario saber que hay alguna inequivocabilidad,
y algo que tangiblemente puede ser aprehensible.
Pero estoy aquí mirando la luna y observando más allá
de la barandilla que confina mi propiedad inmobiliaria
y no veo nada más que las luces de mi pueblo
y el contorno de la cordillera que me aleja del mar
y que me sitúa en un entorno desterrado de las aguas primigénicas
o primeras, maternalmente uterinas y originarias.
Y ahora no veo ni tan sólo las sombras de los habitantes,
no sé ni siquiera si existen, ni siquiera mi perro ladra
y de mi casa y del valle sólo surge el silencio,
un silencio aplastante y pesado, un poco vacío también,
así es el silencio... vacío y lejano.
No alcanzo a ver si Victor Pàmies trabaja refranes en su computadora.
Todo ello se me antoja muy extraño y
por tal motivo, me enciendo un cigarrillo y me encancero un poco más.
Tanto da, seguro que mañana o pasado o la semana que viene será otro día.

Jordi Gomara. Vallromanes, 10 de abril de 2008. Tiempo de nieves

Fotografía: Arte i soledad. Jordi Gomara. Vallromanes, 10 de abril de 2008

05 abril 2007

Si pudiera o pudiese...



Si pudiera ...
Si pudiera ...
Si pudiera o pudiese…
Si encontrara la genialidad que, de vez en cuando, se vuelve necesaria.
La genialidad que me permitiera acercarme,
…permanecer ...
apoderarme indefectiblemente de vuestra alma,
que mi sabia fluyese con la vuestra;
que ya nunca más hubiera que escribir.
Que mi yo se despersonalizara decisivamente a vuestro favor,
a favor de la humanidad entera.
La humanidad que ríe, que gime, que ruega, que grita,
la humanidad desfallecida y triste, la humanidad que desea,
la humanidad que lucha, que ofrece, que cree, que baila la danza del vientre...
Esta noche, incluso, la danza de la muerte.

Ligaros de forma intemporal.
Ligarnos, hasta el nunca más, para siempre.
Aunque la helada es persistente, y ya sabes
que ahora es tiempo de nieves.

Crear esa ligazón permanente
trascendente y congruente,
…definitiva…
que no me empuje, no,
que no me empuje cada día
a tener que desplazar estos dedos sobre el absurdo del teclado
para deciros que os entiendo, que os amo,
que estoy con vosotros,
tan impregnadamente con vosotros
que casi, casi que, de manera tal que
somos la misma persona
quizá una unidad,
tal vez un pensamiento común,
un corazón común,
un corazón único,
como mínimo, una complicidad etérea,
una mano amiga,
un mutuo entendimiento,
amparados en la necesidad de querer ser
de querer ser lo mismo, pero al mismo
tiempo, individualmente diferentes
y casi obligatoriamente distintos
pero no desiguales, no, desiguales no,
nunca más desiguales,
compartiendo la misma casa
compartiendo, incluso, la misma materia,
el mismo ordenador, y
¿por qué no?
el mismo aparato de televisión.

Venid aquí.
Venga allí.
Para acercarte.
Para acercarme.
Para hacer un pacto de sangre, si hace falta,
para recordarte
que estoy aquí
y que tú estás allá
juntos y lejos,
lejos y juntos,
tan juntos que nuestro aliento es una sola misma respiración.
Una sola respiración común e individualmente tan diferente
que cualquier intento de reducción a la simplicidad grupal
mera y sin ningún matiz individualizante
resultara, per se, tan ridícula que fuera del todo preciso
tornarla inviable de manera científicamente intuitiva.


Poema y fotografía de Jordi Gomara


(Ver el original en catalán)

28 marzo 2007

Sobre Madrid






Noches y camas sobre Madrid.
Caricias sin caricias. No caricias.
Espera que se hace larga, y al final
el silencio. Lo absoluto. Profundo silencio. Obscuridad.
Te busco y no te encuentro sobre Madrid.

Aluche. Noche eterna entre silencio y obscuridad. Claroscuro.
¿Quién me dirá tu nombre bajo la noche? Amor que no te conozco.
¿Quién me dirá tu cuerpo que lo siento y, sin embargo, no lo percibo?
¿Quién me dirá?
Esperé mil noches y no te encontraba.
Amor que no te encontraba sobre Madrid.

Trato de recordarte el cabello.
Solamente una nota de una sinfonía agonizante.
El silencio se hace largo y no hay caricias.
No existen las caricias.
Sólo un juego de respiraciones silenciosas.
Y algún que otro suspiro, Ay!
Pequeños movimientos apenas perceptibles.
No existen caricias sobre Madrid.

De pronto, se hace necesario abrir la ventana.
Mirar. Observar. Escudriñar.
Encender un cigarrillo y sentarse a esperar.
Algún acontecimiento inesperado, algo que no se conoce.
Algo que incluso se teme.
Puedes esperar incluso el robo de un coche.
Algo fuerte. Una sucesión de fenómenos de fuera hacia dentro.
De dentro hacia fuera. De dentro hacia dentro. Amor...
nadie te conoce sobre Madrid.

Silencio. Obscuridad. Descanso. Aliento. Paz. Sensaciones.
Pensamientos. Cuerpos contra cuerpos. Perfumes ya marchitados
de todo el día sobre las pieles, entremezclándose. Ante todo,
profunda suavidad.

No existe nadie sobre Madrid.
Sólo existimos tú y yo, aunque tú no lo notes.
Contacto fino y transparente. Célula contra célula.
Hacia los confines del Universo
escribiré tu nombre sobre papel humedecido;
aunque ni te conozco.
Conjugaré una primavera entre mis labios. Una flor.
Un pañuelo.
Así, apretado contra ti, puedo notar
tu síntesis de proteínas a nivel celular.

Sólo existe el silencio sobre Madrid.
Y un río.
Y frío, mucho frío, y un Metro que me recuerda a Barcelona.
Pero ¿qué importa? Eso está allá fuera, lejos, muy lejos.
Amor, no tengas miedo.

Cariño, pequeño y enternecedor barrio de Aluche que bien me arropaste,
no me olvides. Yo siempre recordaré
que un día dormí tu noche.


Jordi Gomara. Barcelona, enero de 1989. Efímera rosa de invierno

Del poemario original: Efímera rosa de invierno

Fotografías: Exposición de Fernando Botero en Madrid
Autores: L. Cruz (fotografías 1 y 2), Jordi Gomara (fotografías 2 y 3), Madrid, agosto de 1994

Fernando Botero
Colombia

26 marzo 2007

Primavera



Te has desvanecido pero no para siempre
¿Hay goce mayor?
¿Cómo será el color de la muerte?

Como el de la ausencia pero quizá más largo y profundo.
Como más continuo y umbrío.

Algo así como dormirse y ya no despertar
con la flor de tus labios en mis labios,
con el contacto de tu humedad contra mi piel.

Nunca he visto nacer la primavera en Italia.
Anoche llovía en Barcelona,
pero ruego que en Madrid
el sol no brille por su ausencia,

aún debe hacer el esfuerzo postrero
para que el árbol plantado en algún rincón
no desfallezca.

Al contrario, precisa afianzar sus raices.
Como mínimo no impidamos que crezca.

De Aluche a Florencia hay algo así como dos mil kilómetros
y casi noventa días de distancia.

Barcelona espera, como ya es habitual.
Soporta lluvias y suele habitar a mitad de camino
entre Madrid e Italia.

...A propósito ¿te lo he contado? ..."anoche llovía en Barcelona"...
y, hoy, mientras tú no estabas, la primavera ha venido a visitarnos.


Jordi Gomara, 26 de marzo de 2007
Adaptación de la obra original Barcelona y la primavera (21/03/1989)

Del poemario original: Efímera Rosa de Invierno
En este blog: Efímera Rosa de Invierno, Reescribiendo Rosa

Fotografía: Jordi Gomara, marzo de 2007. Puesta de sol en Vallromanes

(Ver la adaptación en catalán)

22 marzo 2007

Barcelona y la primavera



Te has marchado pero no para siempre

Vaya suerte.
¿Cómo será el color de la muerte?...

Como el de la ausencia pero algo más largo, quizás.

Como más continuo.

Algo así como dormirse y ya no despertar

con la flor de tus labios en mis labios,

con el contacto de tu humedad contra mi piel.

Nunca he visto nacer la primavera en Italia.
Anoche llovía en Barcelona

pero espero que en Madrid el sol no brille por su ausencia,

aún debe hacer un último esfuerzo

para que el árbol plantado en algún rincón

no muera antes de que broten sus hojas.

Precisa, en todo caso, afianzar sus raíces.

Como mínimo no le impidamos crecer.

De Aluche a Florencia hay algo así como dos mil Kilómetros
y casi noventa días de distancia.

Barcelona espera como siempre.

Soporta lluvias e incluso se queda a mitad de camino

entre Madrid e Italia.

...A propósito ¿te he dicho que anoche llovía en Barcelona?...
Hoy, mientras tú no estabas, la primavera ha venido a visitarnos.


Barcelona y la primavera (poema original)
Jordi Gomara, 21 de marzo de 1989, Efímera rosa de invierno,

Poemario original:
http://www.terra.es/personal5/itaka2002/poemes.htm

Fotografía de:
http://www.bonjourquebec.com/es-es/printemps1.html

Québec

14 marzo 2007

La tristeza



Cuando tus manos no aciertan las teclas adecuadas de la computadora
Cuando tus dedos pasean inútiles, desorientados,
sobre el teclado
Cuando
tu mente no puede construir las palabras encadenadas de manera precisa
Cuando
tus ojos navegan perdidos delante de la pantalla del monitor
Cuando estás tan cansado de escribir palabras que no van a lugar alguno
Cuando ves que el otro enmudece por tu enmudecimiento

Cuando debajo de tu par
to no aparece ningún comentario que te alivie el dolor
La tristeza se vuelve infinita
La tristeza traba el proceso creativo
La tristeza
camina fantasmal por el teclado
La tristeza perturba tu mente
La tristeza empaña tus ojos
La tristeza te empuja en tu cansancio hasta la extenuación
La tristeza te aleja del otro
La tristeza provoca un aborto terrible y monstruoso

La tristeza es un largo camino que no sabes donde acaba

La tristeza de no poder matar la tristeza que vilmente te mata de poco a poco

La tristeza...

La tristeza...

La tristeza...



Poema y fotografía de Jordi Gomara (itaca2000)

  • Poema: Vallromanes, 14 de marzo de 2007. Tiempo de nieves
  • Fotografía, Vallromanes, marzo de 2007

Más fotografías de Jordi Gomara:
"La tristesa" en català

27 diciembre 2006

Soneto de Navidad



Siempre al llegar de cada año el ocaso
apareces, diferente disfraz
llevas, pero reconozco tu faz,
si es diciembre ya presiento tu paso.

Eres eso que busco en cada caso,
nunca guerra cuando preciso paz,
con osadía si te quiero audaz,
mas siempre arriba cuando vuelo raso.

Y entonces me obligas a mejorar,
a hacer patente todo el contenido
latente aún en mí, de mi aprendizaje

de esos últimos meses, de luchar
con la realidad a brazo partido,
para ofrecerte mi nuevo equipaje.


Jordi Gomara
. Barcelona, navidad de 1.989. Sonetos

IMAGEN:
Montaje en Microsoft Photo Editor sobre una fotografía nocturna del Call Jueu de Girona (Catalunya) original del autor (yo mismo) tomada durante la década de los años 80 (sin fecha exacta)

***
La fotografía original en color (escaneada de forma casera) puede ser vista en ITACA2000 ARTS (Ombres i boira)

19 diciembre 2006

Oleada...


Oleada fresca de mar, oleada.
Oleada que empapa tus sentidos, que te penetra.
Que te penetra de afuera hacia adentro, que se incrusta.
Que se incrusta y te hace suyo, tal que un molusco.
Que te penetra y te transmuta, que te divide el corazón en dos.
Uno de verdad y otro de mentira.
Y el de verdad vuela lejos liberándote deliberadamente.
Y el de mentira se queda contigo
protegiéndote contra la brutalidad del mundo.
Amparándote, poniéndote a cubierto.
Para no sentir...
Para no sentir nunca más el dolor agónico de la tierra.
Para no sentir nunca más la destrucción vital del planeta.
Para no sentir nunca más el dolor profundo de tus vísceras
que caminan erróneas por un atajo que no conduce a ningún lugar.
Para no escuchar nunca más aquellos que lloran porque no tienen patria.
Aquellos que lloran porque no tienen a nadie a su lado.
Aquellos que lloran porque el llanto inunda sus manos vacías,
vacías de barro y de oleadas de mar.
... A los que lloran porque son diferentes.
... A los que lloran porque no tienen lágrimas,
tan sólo una oleada salobre en sus ojos ...
... una oleada salobre ... en absoluto una oleada fresca de mar ...
... oleada de mar... oleada fresca ... oleada ...

Jordi Gomara. Vallromanes, 19 de diciembre de 2006. Tiempo de nieves

Ver la versión original en catalán

Imagen extraída de: http://www.canarynet.com/fondos/index.htm

03 diciembre 2006

La fábula de la transición democrática


Eran tiempos de la transición democrática,
tú, por supuesto, no habías nacido
yo iba a la moda con un tejano descosido
y no pensaba mucho en la renta per cápita.

Vivía en casa de los padres, todo me daban,
en términos económicos, que bien se entienda.
Compraba muchos cómics en la tienda
y leía a Dostoyevski, ...los años pasaban.

Yo era otro hijo más de la puta dictadura,
de los mejores años de la lucha en la calle,
de los buses quemados, de las clases de inglés.

Pronto nacería una nueva legislatura,
¡la izquierda al poder!, eso era “todo un detalle”;
y hoy todavía intento "llegar” a fin de mes.

Jordi Gomara, Vallromanes, 3 de diciembre de 2006. Sonetos

(Adaptación al castellano del original en catalán)

* Recomiendo, a quién lo pueda entender, leer el original en catalán, dado que, aunque el sentido general del soneto no cambia, al traducirlo he redactado de manera sensiblemente diferente algunos versos

02 diciembre 2006

La fábula del piano y la haba (Elogio de la pipa)



Tendida en la cama yacías y me esperabas.
Fumaba yo un dulce vainilla incandescente
madera quemada, fragancia incontinente,
regalía aromática al paladar, sin traba.

El niño dormía en su lecho ¿en qué soñabas?
querube, serafín, ¿qué transcurría en tu mente?
Mis labios exhalaban humo placidamente.
La luna sonreía lejana, paseaba.

Más tarde yo apagué la luz, crepusculeaba.
A tientas cruzaba el pasillo cual invidente
me di contra el piano, sonaron las octavas,

te levantaste, y se deslizaron tus bragas,
el niño seguía durmiendo angelicalmente,
y allí mismo, do, re, mi, fa, te enchufé mi haba.

Jordi Gomara, Vallromanes, 2 de diciembre de 2006. Sonetos

Fotografía extraída de: http://www.faviles.com/la_pipa.htm

25 noviembre 2006

De otoño


El otoño es un tiempo de espera que se diluye en la oscuridad de la larga noche.
La larga noche del tiempo del miedo y la desazón, de los inciertos y los pesares,
que nos empuja al frío que inhabilita las venas del pensamiento,
las arterias de la emoción, la vida de los parajes más hieráticos del corazón.
Es el otoño pero yo te amo, continúo amándote de manera intensa y real,
con un amor de paso confiado, firme y seguro, de tierra adentro, sin embargo extraño y líquido,
húmedo de lluvia y de mar, envenenado por el sueño de las entreluces de una incierta penumbra.
Pero el amor es así, inevitablemente empapado de agua marina y de oleadas salobres.
El amor es perfume intenso en la cueva de un abismo profundo y un poco oceánico.
Es inquieto y pregunta el horario de todas las cosas, como una serpiente pirenaica
que se escurre amenazadora entre roquedales y otrora despierta frágil contra el sol.
Contra un sol rojal y rojizo de fruta jugosa, sedosa a los sentidos; con sabor de miel.
A pesar de todo, el amor es prudente porque busca abrigaño y caricias tiernosas,
pero toma distancias al tiempo que se ampara en la certeza del otro, en su evidencia.
El amor es total, todo lo envuelve, con su insistencia abraza enteramente el sentido de las cosas.
Pero el otoño es brutalmente abrumador e incrustante, y, de cierto, poco indulgente,
e indudablemente hay que aprovisionarse de uva fresca del jardín y olvidar el largo invierno
esperando la llegada de los primeros perfumes de la hierba primaveral.
A pesar de todo, es otoño, amor mío, y yo te amo, con un amor de infinitud,
y aunque intencionadamente quisiese no hacerlo, ni podría ni sabría.
Y es que ya lo sabes, es de otoño, amor mío, ...no llegues tarde que yo te amo.

Jordi Gomara, Vallromanes, 25 de noviembre de 2006. Tiempo de nieves

Fotografía extraída de: http://neuromancerwp.free.fr

05 noviembre 2006

La larga noche de la utopía


La noche es larga y hace frío, mucho frío.
Tal cosa es una evidencia que no necesita comprobación empírica alguna.
Me he levantado de la cama porque todavía no me he acostado y,
por tal motivo,
sigo fumando igual que desde el primer día.
He pensado algo que es urgente y necesario, debemos buscar abrigo.
Abrigo junto al fuego de los desvalidos, de los desmoralizados,
de los castigados por la furia de un dios irreverente y desalmado
que nos ha dejado en la cuneta del mundo.
La profecía no se acaba de cumplir nunca, porque es incumplible.
No busques nada más allá del mamoneo de los que quieren triunfar a costa de lo que sea.
Se partidizan, buscan ascuas de miseria en la robotización universal del mundo.
Y yo hasta ahí no llego, es para mí inalcanzable y hasta un desaliento.
Voy a romper las ataduras carnales con esa corrupción ideologista y malsana.
Basta ya de prepotencias banales y justificaciones intravenosas.
Datos, datos, datos, para qué tantos datos sino cambiáis el ente universal del credo.
Os amparáis en el grupo, mestizándoos hasta la médula inocua de la reverencia.
Os arrastráis detrás del líder que os mortifica hasta cansaros,
hasta cansaros de la lucha por alcanzar la gloria.
Pero la gloria está ahí mismo, frente a ti.
Inmune y de cuerpo presente como un muerto.
Como un muerto que aún no ha marchado, porque es de noche
y los cementerios tienen horario de entrada.
Y hay que fichar para morirse.
No es factible morirse a cualquier hora y exclamar:
ya estoy aquí entre la podredumbre de los que no tienen casa.
De los que no tienen casa para poder morirse algún día.
Y yo he llegado hasta aquí y no hay nadie. Nunca ha habido nadie.
Porque la peor costumbre de morirse a destiempo se da en esta época agonizante,
donde los cadáveres ya no encuentran un lugar tranquilo donde tomarse un trago.
Solamente un trago entre amigos y decir con voz ronca:
estoy aquí abrázame si quieres,
que nuestra noche es larga y fría, muy fría, eternamente fría.
El otoño ha llegado, no sé si te has dado cuenta,
pero apenas hoy han empezado a caer las hojas.
El otoño, el frío otoño del mundo, de los desamparados, de los desvalidos,
de los sin techo, de los sin manos, ni brazos para abrazar los muertos.
Los muertos están ahí esperándote, porque nunca quisiste enterrarlos
Y te esperan en vida, para que les des abrigo y les compres unos zapatos.
Pero no lloran, no gimen, solo permanecen quietos y atentos.
Esperan una respuesta, una respuesta en clave de sol.
Hoy la noche es larga, muy larga y hace frío,
¿tan sólo frío?


Jordi Gomara. Vallromanes, 5 de noviembre de 2006. Tiempo de nieves

Fotografía extraída de:
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/homenaje.html

20 diciembre 2005

Rocío


Nada más que una palabra, para decirte
buenos días amor,
el rocío me ha desvelado el corazón
y el alma,
ha traído consigo una caricia cálida y tierna,
suave, fraternal y cómplice.
Buenos días amor.

Y aún así externamente nada parece real,
el rocío hoy no es otra cosa que una sonrisa gélida,
pues la helada es persistente, y ya sabes
que ahora es tiempo de nieves.


Pero no importa en demasía lo aparente
sino lo más esencialmente latente;
el interior, el interior de tu estructura humano-animal
que me dice: “ven aquí que te espero calladamente
y en este lecho quiero darte la bienvenida”.

“Espera amor, ya voy,
una vez que haya podido desembarazarme
de este cúmulo de cables que se enredan por mi cuerpo
de la puta computadora, la puta amante viciosa
que con su tozuda arrogancia robótico-vegetal
pretende secuestrarme impunemente”.

Espera amor, cinco minutos y todo lo demás
será tan sólo historia, científicamente historia,
pues la unión de nuestros cuerpos es ya una realidad incambiable

La unión de nuestros cuerpos, fundiéndose,
mientras afuera el intento de nieve
se queda tan solo en una sonrisa gélida,
vegetal, mineral y biológicamente gélida.

Buenos días amor, te traigo el sol como bandera.

Jordi Gomara. Vallromanes, 20 de diciembre de 2005
Adaptación y traducción del original en catalán Rosada publicado el día 25 de noviembre de 2005

***Fotografía/ilustración

11 diciembre 2005

Cansancio de siglos


El mar ruge con su desamparo mineral,
mineral y húmedo,
mineral y biológico,
ancestralmente fuerte
pero con una debilidad incierta,
con una debilidad de calles de piedra
y fanales de gas en la penumbra de los siglos.

El mar ofrece una caricia extraña,
no demasiado productiva a veces,
con una frialdad que te congela las venas
y el corazón desfallece ligeremente cuando le toca;
oleadas vírgenes, vegetalmente adormecidas,
te harán despertar de la fantasía inhabilitante
de piernas y brazos en los confines del horizonte.

El mar tiene su modo de decir,
un cuerpo traidor que rompe veleros,
sinuosamente se deja llevar del viento
y no siempre te habla al oído
pues ventricularmente puede matarte,
camaleónicamente trajina tormentas
mientras el velaje de tu vientre se ahíta de hojas secas.

El mar, no obstante, sufre de una cierta ambivalencia
ya que supuestamente puede curar heridas y ausencias,
impregnado de sol y de luna puede ofrecerte estrellas de plata
que navegan suavemente sobre su piel cristalina.

El mar es vitalmente omnipresente
y nos habilita de forma inexorable,
transmuta las esencias puras
y tiene un modo de ser bastante progresista
pues su inmovilismo es científicamente aparente.

El mar es engendrador,
actúa de manera precisa e inevitable,
y tanatòriamente siempre volverás a él,
tiene la casa en las afueras y una autopista de peaje,
y aunque te hayas instalado amuralladamente en el centro
cualquiera fin de semana puede inundar tu hogar.

El mar, sin duda, tiene un cansancio de siglos...

Jordi Gomara
. Vallromanes, 11 de diciembre de 2005. Tiempo de nieves
Traducido y adaptado del original en catalán Cansament de segles
escrito el día 29 de noviembre de 2005

***Fotografia/Il·lustració

09 diciembre 2005

A fueramar


No puedo dormir,
la noche me desmide piel adentro.
Ya son las cuatro de mañana,
quizás algo todavía más, y ahora
me acabo de deslechar y me extraño,
la máquina que me desapnea
me desvela el corazón y el alma,
y así se me traba el andar;
y no me lo reconozco, ni siquiera
tus pasos cansados y húmedos de penumbra,
tristes a veces, perdidos tierra adentro,
y este mismo cuerpo que me deshereda
y que me pide un trago de agua que no le puedo acercar,
pues la helada es persistente, y ya sabes
que ahora es tiempo de nieves. Y no ignoras
que el grito éste que gritamos juntos
a ciertas veces es un suspiro mudo
lleno de silencio y espera, y mientras tanto
me estoy dónde suelo, a fueramar
pero a cercaorilla, pues busco la sal
insistente y desesperadamente;
la sal, la sal marinada, y yo mismo
que me pierdo en las palabras que escribo
y que no sé decirte el apellido,
el apellido de todas las noches fornicando
la puta computadora, la puta amante
viciosa, que humedece mis dedos,
y este tratamiento de textos que no hace ningún tratado
trata de adentrarme mar adentro, pero no sabe
que la mar nace de un río y este río
es lluvia nuestra tiempo allá.



Jordi Gomara, Vallromanes, 9 de diciembre. Temps de neus
Traducción del original en catalán A foramar, escrito el día 28 de noviembre de 2005

***Fotografia

No tengo ganas, no...


No tengo ganas de escribir.
No tengo ganas de envejecer en el teclado,
malherido por la espada inexorable y húmeda
de una pretendida inspiración diosina
que muerde vidrio por las paredes del inconsciente.

No quiero perder este minuto de silencio
esclarecido y perverso que se ordena él solo por los callejones
de la incertidumbre y desasosiego inevitable.
Francamente imprescindible.

Y a la postre, una cerveza salpicada en el paradero
del síndrome del cansancio
ahuyenta lobos siberianos
que se emperran en aparecer irónicamente
en la palabra vacía.

Jordi Gomara. Vallromanes, 9 de diciembre de 2005. Tiempo de nieves
Traducción del original en catalán No tinc ganes, no... escrito el día 26 de noviembre de 2005

17 noviembre 2005

Reescribiendo Rosa


El encuentro

Como tantas otras veces, llego a tu casa.
Cruzo tu puerta, está abierta.
No me detengo sino en mi otro yo.
Tú me esperas tras el umbral.
Siempre es lo mismo, y
siempre me esperas tras el umbral.
Experimento una cierta extrañeza,
y tú me abrazas,
siempre es lo mismo, y tú
me abrazas.
Mis labios se recuperan en el color de tus labios.
Ya no siento frío.
Poco a poco mi cuerpo, que va detrás de mí,
acaba acomodándose en su lugar.
Siempre es lo mismo: es el encuentro.
Y tú me esperas detrás de la puerta
para darme la bienvenida
y hacérmelo vivir todo de nuevo.


Como si fuese el primero o el último día.
Como si fuera la última o la primera vida.


Jordi Gomara. Vallromanes, 28 de octubre de 2005. Reescribiendo Rosa.
Readaptación de El Encuentro, de mi poemario Efímera rosa de invierno. Barcelona, 1989


Dedicado a Rosa Salamanco, con la que aprendí a hacer camino entre el invierno y la primavera de 1988 a 1989

Fotografia: Jordi Gomara, La Roca del Vallès