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20 abril 2008

De verdad que no lo entiendo



(Aneu a la versió en català)

Aún intento comprender cuando, cómo y por qué he llegado aquí
a este sueño tan extraño donde no encuentro los límites,
los confines de mi propio pensamiento… de mi yo.
Me siento absorbido hacia mi propia ininteligibilidad como persona,
como ente socialmente individual que me formaliza,
que me sitúa en el laberinto de las sombras externas
y de mis propias entidades etéreamente energéticas y vitales
no sé si ahora introspectivas o universalmente siderales,
porque desconozco del todo si estoy aquí o más lejos,
formando parte de una abstracción unívoca o de un complejo
(que viene a ser lo mismo)
que me transporta extraorgánicamente a una unidad atemporal,
clara y distinta, donde mi propia conciencia de ser puede ser
nada más que la incomprensibilidad de entender el ente universal,
el todo, aquello platónicamente ideográfico o la materia,
la abstracción física de la metafísica del ser.
No sé si vivo en un solipsismo o en un soliloquio,
o es que me estoy volviendo loco, o tal vez vivo en otro locus,
dado que, a saber, puede haber un locus de control interno
o bien un locus de control externo o la combinación de ambos,
esa es una afirmación plausiblemente verdadera,
y ahora no sé si me están externando o internando;
nada más lejos de mi comprensión
dado que perceptiblemente no puedo afirmar nada concreto.
Lo sensitivo nos puede llevar a engaño,
tal así lo estoy comprendiendo todo de tal manera
y nada más valorar que soy una conciencia consciente de ser.
Pero es impulsivamente necesario saber que hay alguna inequivocabilidad,
y algo que tangiblemente puede ser aprehensible.
Pero estoy aquí mirando la luna y observando más allá
de la barandilla que confina mi propiedad inmobiliaria
y no veo nada más que las luces de mi pueblo
y el contorno de la cordillera que me aleja del mar
y que me sitúa en un entorno desterrado de las aguas primigénicas
o primeras, maternalmente uterinas y originarias.
Y ahora no veo ni tan sólo las sombras de los habitantes,
no sé ni siquiera si existen, ni siquiera mi perro ladra
y de mi casa y del valle sólo surge el silencio,
un silencio aplastante y pesado, un poco vacío también,
así es el silencio... vacío y lejano.
No alcanzo a ver si Victor Pàmies trabaja refranes en su computadora.
Todo ello se me antoja muy extraño y
por tal motivo, me enciendo un cigarrillo y me encancero un poco más.
Tanto da, seguro que mañana o pasado o la semana que viene será otro día.

Jordi Gomara. Vallromanes, 10 de abril de 2008. Tiempo de nieves

Fotografía: Arte i soledad. Jordi Gomara. Vallromanes, 10 de abril de 2008

14 marzo 2007

La tristeza



Cuando tus manos no aciertan las teclas adecuadas de la computadora
Cuando tus dedos pasean inútiles, desorientados,
sobre el teclado
Cuando
tu mente no puede construir las palabras encadenadas de manera precisa
Cuando
tus ojos navegan perdidos delante de la pantalla del monitor
Cuando estás tan cansado de escribir palabras que no van a lugar alguno
Cuando ves que el otro enmudece por tu enmudecimiento

Cuando debajo de tu par
to no aparece ningún comentario que te alivie el dolor
La tristeza se vuelve infinita
La tristeza traba el proceso creativo
La tristeza
camina fantasmal por el teclado
La tristeza perturba tu mente
La tristeza empaña tus ojos
La tristeza te empuja en tu cansancio hasta la extenuación
La tristeza te aleja del otro
La tristeza provoca un aborto terrible y monstruoso

La tristeza es un largo camino que no sabes donde acaba

La tristeza de no poder matar la tristeza que vilmente te mata de poco a poco

La tristeza...

La tristeza...

La tristeza...



Poema y fotografía de Jordi Gomara (itaca2000)

  • Poema: Vallromanes, 14 de marzo de 2007. Tiempo de nieves
  • Fotografía, Vallromanes, marzo de 2007

Más fotografías de Jordi Gomara:
"La tristesa" en català

19 diciembre 2006

Oleada...


Oleada fresca de mar, oleada.
Oleada que empapa tus sentidos, que te penetra.
Que te penetra de afuera hacia adentro, que se incrusta.
Que se incrusta y te hace suyo, tal que un molusco.
Que te penetra y te transmuta, que te divide el corazón en dos.
Uno de verdad y otro de mentira.
Y el de verdad vuela lejos liberándote deliberadamente.
Y el de mentira se queda contigo
protegiéndote contra la brutalidad del mundo.
Amparándote, poniéndote a cubierto.
Para no sentir...
Para no sentir nunca más el dolor agónico de la tierra.
Para no sentir nunca más la destrucción vital del planeta.
Para no sentir nunca más el dolor profundo de tus vísceras
que caminan erróneas por un atajo que no conduce a ningún lugar.
Para no escuchar nunca más aquellos que lloran porque no tienen patria.
Aquellos que lloran porque no tienen a nadie a su lado.
Aquellos que lloran porque el llanto inunda sus manos vacías,
vacías de barro y de oleadas de mar.
... A los que lloran porque son diferentes.
... A los que lloran porque no tienen lágrimas,
tan sólo una oleada salobre en sus ojos ...
... una oleada salobre ... en absoluto una oleada fresca de mar ...
... oleada de mar... oleada fresca ... oleada ...

Jordi Gomara. Vallromanes, 19 de diciembre de 2006. Tiempo de nieves

Ver la versión original en catalán

Imagen extraída de: http://www.canarynet.com/fondos/index.htm

25 noviembre 2006

De otoño


El otoño es un tiempo de espera que se diluye en la oscuridad de la larga noche.
La larga noche del tiempo del miedo y la desazón, de los inciertos y los pesares,
que nos empuja al frío que inhabilita las venas del pensamiento,
las arterias de la emoción, la vida de los parajes más hieráticos del corazón.
Es el otoño pero yo te amo, continúo amándote de manera intensa y real,
con un amor de paso confiado, firme y seguro, de tierra adentro, sin embargo extraño y líquido,
húmedo de lluvia y de mar, envenenado por el sueño de las entreluces de una incierta penumbra.
Pero el amor es así, inevitablemente empapado de agua marina y de oleadas salobres.
El amor es perfume intenso en la cueva de un abismo profundo y un poco oceánico.
Es inquieto y pregunta el horario de todas las cosas, como una serpiente pirenaica
que se escurre amenazadora entre roquedales y otrora despierta frágil contra el sol.
Contra un sol rojal y rojizo de fruta jugosa, sedosa a los sentidos; con sabor de miel.
A pesar de todo, el amor es prudente porque busca abrigaño y caricias tiernosas,
pero toma distancias al tiempo que se ampara en la certeza del otro, en su evidencia.
El amor es total, todo lo envuelve, con su insistencia abraza enteramente el sentido de las cosas.
Pero el otoño es brutalmente abrumador e incrustante, y, de cierto, poco indulgente,
e indudablemente hay que aprovisionarse de uva fresca del jardín y olvidar el largo invierno
esperando la llegada de los primeros perfumes de la hierba primaveral.
A pesar de todo, es otoño, amor mío, y yo te amo, con un amor de infinitud,
y aunque intencionadamente quisiese no hacerlo, ni podría ni sabría.
Y es que ya lo sabes, es de otoño, amor mío, ...no llegues tarde que yo te amo.

Jordi Gomara, Vallromanes, 25 de noviembre de 2006. Tiempo de nieves

Fotografía extraída de: http://neuromancerwp.free.fr

05 noviembre 2006

La larga noche de la utopía


La noche es larga y hace frío, mucho frío.
Tal cosa es una evidencia que no necesita comprobación empírica alguna.
Me he levantado de la cama porque todavía no me he acostado y,
por tal motivo,
sigo fumando igual que desde el primer día.
He pensado algo que es urgente y necesario, debemos buscar abrigo.
Abrigo junto al fuego de los desvalidos, de los desmoralizados,
de los castigados por la furia de un dios irreverente y desalmado
que nos ha dejado en la cuneta del mundo.
La profecía no se acaba de cumplir nunca, porque es incumplible.
No busques nada más allá del mamoneo de los que quieren triunfar a costa de lo que sea.
Se partidizan, buscan ascuas de miseria en la robotización universal del mundo.
Y yo hasta ahí no llego, es para mí inalcanzable y hasta un desaliento.
Voy a romper las ataduras carnales con esa corrupción ideologista y malsana.
Basta ya de prepotencias banales y justificaciones intravenosas.
Datos, datos, datos, para qué tantos datos sino cambiáis el ente universal del credo.
Os amparáis en el grupo, mestizándoos hasta la médula inocua de la reverencia.
Os arrastráis detrás del líder que os mortifica hasta cansaros,
hasta cansaros de la lucha por alcanzar la gloria.
Pero la gloria está ahí mismo, frente a ti.
Inmune y de cuerpo presente como un muerto.
Como un muerto que aún no ha marchado, porque es de noche
y los cementerios tienen horario de entrada.
Y hay que fichar para morirse.
No es factible morirse a cualquier hora y exclamar:
ya estoy aquí entre la podredumbre de los que no tienen casa.
De los que no tienen casa para poder morirse algún día.
Y yo he llegado hasta aquí y no hay nadie. Nunca ha habido nadie.
Porque la peor costumbre de morirse a destiempo se da en esta época agonizante,
donde los cadáveres ya no encuentran un lugar tranquilo donde tomarse un trago.
Solamente un trago entre amigos y decir con voz ronca:
estoy aquí abrázame si quieres,
que nuestra noche es larga y fría, muy fría, eternamente fría.
El otoño ha llegado, no sé si te has dado cuenta,
pero apenas hoy han empezado a caer las hojas.
El otoño, el frío otoño del mundo, de los desamparados, de los desvalidos,
de los sin techo, de los sin manos, ni brazos para abrazar los muertos.
Los muertos están ahí esperándote, porque nunca quisiste enterrarlos
Y te esperan en vida, para que les des abrigo y les compres unos zapatos.
Pero no lloran, no gimen, solo permanecen quietos y atentos.
Esperan una respuesta, una respuesta en clave de sol.
Hoy la noche es larga, muy larga y hace frío,
¿tan sólo frío?


Jordi Gomara. Vallromanes, 5 de noviembre de 2006. Tiempo de nieves

Fotografía extraída de:
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/homenaje.html

20 diciembre 2005

Rocío


Nada más que una palabra, para decirte
buenos días amor,
el rocío me ha desvelado el corazón
y el alma,
ha traído consigo una caricia cálida y tierna,
suave, fraternal y cómplice.
Buenos días amor.

Y aún así externamente nada parece real,
el rocío hoy no es otra cosa que una sonrisa gélida,
pues la helada es persistente, y ya sabes
que ahora es tiempo de nieves.


Pero no importa en demasía lo aparente
sino lo más esencialmente latente;
el interior, el interior de tu estructura humano-animal
que me dice: “ven aquí que te espero calladamente
y en este lecho quiero darte la bienvenida”.

“Espera amor, ya voy,
una vez que haya podido desembarazarme
de este cúmulo de cables que se enredan por mi cuerpo
de la puta computadora, la puta amante viciosa
que con su tozuda arrogancia robótico-vegetal
pretende secuestrarme impunemente”.

Espera amor, cinco minutos y todo lo demás
será tan sólo historia, científicamente historia,
pues la unión de nuestros cuerpos es ya una realidad incambiable

La unión de nuestros cuerpos, fundiéndose,
mientras afuera el intento de nieve
se queda tan solo en una sonrisa gélida,
vegetal, mineral y biológicamente gélida.

Buenos días amor, te traigo el sol como bandera.

Jordi Gomara. Vallromanes, 20 de diciembre de 2005
Adaptación y traducción del original en catalán Rosada publicado el día 25 de noviembre de 2005

***Fotografía/ilustración

11 diciembre 2005

Cansancio de siglos


El mar ruge con su desamparo mineral,
mineral y húmedo,
mineral y biológico,
ancestralmente fuerte
pero con una debilidad incierta,
con una debilidad de calles de piedra
y fanales de gas en la penumbra de los siglos.

El mar ofrece una caricia extraña,
no demasiado productiva a veces,
con una frialdad que te congela las venas
y el corazón desfallece ligeremente cuando le toca;
oleadas vírgenes, vegetalmente adormecidas,
te harán despertar de la fantasía inhabilitante
de piernas y brazos en los confines del horizonte.

El mar tiene su modo de decir,
un cuerpo traidor que rompe veleros,
sinuosamente se deja llevar del viento
y no siempre te habla al oído
pues ventricularmente puede matarte,
camaleónicamente trajina tormentas
mientras el velaje de tu vientre se ahíta de hojas secas.

El mar, no obstante, sufre de una cierta ambivalencia
ya que supuestamente puede curar heridas y ausencias,
impregnado de sol y de luna puede ofrecerte estrellas de plata
que navegan suavemente sobre su piel cristalina.

El mar es vitalmente omnipresente
y nos habilita de forma inexorable,
transmuta las esencias puras
y tiene un modo de ser bastante progresista
pues su inmovilismo es científicamente aparente.

El mar es engendrador,
actúa de manera precisa e inevitable,
y tanatòriamente siempre volverás a él,
tiene la casa en las afueras y una autopista de peaje,
y aunque te hayas instalado amuralladamente en el centro
cualquiera fin de semana puede inundar tu hogar.

El mar, sin duda, tiene un cansancio de siglos...

Jordi Gomara
. Vallromanes, 11 de diciembre de 2005. Tiempo de nieves
Traducido y adaptado del original en catalán Cansament de segles
escrito el día 29 de noviembre de 2005

***Fotografia/Il·lustració

09 diciembre 2005

A fueramar


No puedo dormir,
la noche me desmide piel adentro.
Ya son las cuatro de mañana,
quizás algo todavía más, y ahora
me acabo de deslechar y me extraño,
la máquina que me desapnea
me desvela el corazón y el alma,
y así se me traba el andar;
y no me lo reconozco, ni siquiera
tus pasos cansados y húmedos de penumbra,
tristes a veces, perdidos tierra adentro,
y este mismo cuerpo que me deshereda
y que me pide un trago de agua que no le puedo acercar,
pues la helada es persistente, y ya sabes
que ahora es tiempo de nieves. Y no ignoras
que el grito éste que gritamos juntos
a ciertas veces es un suspiro mudo
lleno de silencio y espera, y mientras tanto
me estoy dónde suelo, a fueramar
pero a cercaorilla, pues busco la sal
insistente y desesperadamente;
la sal, la sal marinada, y yo mismo
que me pierdo en las palabras que escribo
y que no sé decirte el apellido,
el apellido de todas las noches fornicando
la puta computadora, la puta amante
viciosa, que humedece mis dedos,
y este tratamiento de textos que no hace ningún tratado
trata de adentrarme mar adentro, pero no sabe
que la mar nace de un río y este río
es lluvia nuestra tiempo allá.



Jordi Gomara, Vallromanes, 9 de diciembre. Temps de neus
Traducción del original en catalán A foramar, escrito el día 28 de noviembre de 2005

***Fotografia

No tengo ganas, no...


No tengo ganas de escribir.
No tengo ganas de envejecer en el teclado,
malherido por la espada inexorable y húmeda
de una pretendida inspiración diosina
que muerde vidrio por las paredes del inconsciente.

No quiero perder este minuto de silencio
esclarecido y perverso que se ordena él solo por los callejones
de la incertidumbre y desasosiego inevitable.
Francamente imprescindible.

Y a la postre, una cerveza salpicada en el paradero
del síndrome del cansancio
ahuyenta lobos siberianos
que se emperran en aparecer irónicamente
en la palabra vacía.

Jordi Gomara. Vallromanes, 9 de diciembre de 2005. Tiempo de nieves
Traducción del original en catalán No tinc ganes, no... escrito el día 26 de noviembre de 2005