20 diciembre 2005

Rocío


Nada más que una palabra, para decirte
buenos días amor,
el rocío me ha desvelado el corazón
y el alma,
ha traído consigo una caricia cálida y tierna,
suave, fraternal y cómplice.
Buenos días amor.

Y aún así externamente nada parece real,
el rocío hoy no es otra cosa que una sonrisa gélida,
pues la helada es persistente, y ya sabes
que ahora es tiempo de nieves.


Pero no importa en demasía lo aparente
sino lo más esencialmente latente;
el interior, el interior de tu estructura humano-animal
que me dice: “ven aquí que te espero calladamente
y en este lecho quiero darte la bienvenida”.

“Espera amor, ya voy,
una vez que haya podido desembarazarme
de este cúmulo de cables que se enredan por mi cuerpo
de la puta computadora, la puta amante viciosa
que con su tozuda arrogancia robótico-vegetal
pretende secuestrarme impunemente”.

Espera amor, cinco minutos y todo lo demás
será tan sólo historia, científicamente historia,
pues la unión de nuestros cuerpos es ya una realidad incambiable

La unión de nuestros cuerpos, fundiéndose,
mientras afuera el intento de nieve
se queda tan solo en una sonrisa gélida,
vegetal, mineral y biológicamente gélida.

Buenos días amor, te traigo el sol como bandera.

Jordi Gomara. Vallromanes, 20 de diciembre de 2005
Adaptación y traducción del original en catalán Rosada publicado el día 25 de noviembre de 2005

***Fotografía/ilustración

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