02 febrero 2007

Raimon y yo ...por sendas de agua



El domingo 28 de enero a las 12 horas, allí estábamos. Muchos no lo sabían, otros lo sabían y callaban, muchos lo ignoraban, otros lo sabían pero intentaban que se ignorase. Muchos fuimos (no tantos como los que siguen las consignas de los poderes respectivos), otros se quedaron en casa o fueron a tomarse una copa, otros tal vez hacían el amor o miraban la lejanía del sol. Los que éramos creíamos y lo manifestamos. Creíamos en la paz, pero no en los poderosos que nos venden su historia. Éramos pocos pero éramos pueblo. Éramos pocos pero tal vez seremos más. Tal vez seremos más recordando que la soberanía recae en el pueblo. Que el pueblo debe decidir por sí mismo. Sin protagonismos, ni campañas autopropagandísticas para conseguir votos y miseria. Sin más protagonismo que ser allá, uno más, entre la multitud individual de cada uno reclamando nuestra fuerza para decidir vivir en paz y en solidaridad humana. Reclamando la libertad de los pueblos a decidir por si mismos. ¿Verdad que suena a demagogia barata y poesía de cuatro chavos? Pues, mirad, así lo viví yo y los otros que estaban, seguramente. No cuesta tanto. No cuesta tanto...

Raimon y yo nos hicimos la foto (por qué no, me hacía gracia). Raimon y yo estuvimos allá y después cada cual siguió su propio camino, alejándose con su soledad humana y con su grandeza de poder ser, con nuestros pies que marchan por sendas de agua...

... por sendas de agua

3 comentarios:

Jimmy Jazz dijo...

Bravo jordi, un gran post. Como dices, pueden intentar decalificar nuestras aspiraciones y deseos hablando de "demagogia barata", pero qué le vamos a hacer, primero, para nadie es algo novedoso esos intentos de marginar determinadas opciones, y segundo, ¿qué le vamos a hacer si la razón y el sentido común a veces suenan así?

Lo dicho, un gran post. salud.

itaca2000 dijo...

Gracias por tu comentario, amigo. Estoy de acuerdo, por supuesto, contigo; bueno por lo del post, uno hace lo que puede, jeje...

Salud.

Gracchus Babeuf dijo...

Qué envidia!

Desde Madrid, sombrío, un abrazo.