25 febrero 2007

Hacia la "Inseguridad Social"

El viernes pasado, 16 de febrero, el Consejo de Ministros aprobó la reforma de la Seguridad Social bajo el eufemístico nombre de "Ley de Medidas en Materia Social" y que desarrolla el acuerdo al que llegaron UGT, CCOO, CEOE, CEPYME y Gobierno, firmado el 13 de julio de 2006.

Es esta reforma el segundo eje sobre el cual gira la política socio-laboral del Gobierno socialista, siendo el primero la "Reforma Laboral" aprobada el pasado mes de mayo.

Así, se endurecen las condiciones generales de los trabajadores para acceder a una pensión, además de incentivar la permanencia en el trabajo más allá de los 65 años. Más específicamente, y con respecto al periodo de cotización mínima para tener derecho a la pensión de jubilación, se pasa de 12,5 años a 15 años completos, "premiando" a aquéllos que sigan trabajando a partir de los 65 con una subida de un 2% en su pensión cada año cotizado después de esta edad.

Al mismo tiempo, esta reforma endurece los requisitos para acceder a la jubilación parcial y anticipada, aumentando la edad necesaria y los años de antigüedad en la empresa para poder tener derecho a la prestación.

El hecho puntual de permitir el acceso a la pensión de viudedad de las parejas de hecho y el supuesto avance que eso significa, se desvirtúa al ver el contenido del texto que indica que solamente tendrán derecho aquellas parejas que acrediten cinco años de convivencia o tengan hijos comunes.

Lo mismo pasa en caso de Incapacidad Permanente, donde la mínima reducción del periodo de cotización para la prestación no compensa ni devuelve la salud de los trabajadores que quedan incapacitados solamente para ir a trabajar.

En general, esta reforma supone un nuevo revés en la aspiración de los trabajadores a trabajar menos para trabajar todos, y a aumentar la calidad de vida y la garantía de dignidad económica en los últimos años de la vida de las personas, y avanza por los caminos ya conocidos de las recetas neoliberales que propició esta Europa-fortaleza, a través de sus acuerdos de Maastricht y Lisboa.

Llamamos a todos los/as trabajadores/as y a la ciudadanía a denunciar y rechazar esta nueva vuelta de rosca de un gobierno con supuesto talante progresista y políticas antiobreras, y de unos "agentes sociales" que actúan como "agentes antisociales", simples piezas del engranaje capitalista neoliberal

Confederació General del Treball de les Illes

Explicación de la fotografía que he insertado: "Los sindicatos" nos dejan otra vez con el culo al aire

Traducción del artículo por Jordi Gomara, del original en catalán

5 comentarios:

Daniel Isaac dijo...

Genial articulo..
Colgaré un enlace, si usted em lo permite, en mi blog.

un saludo!

Scout Finch dijo...

Parece que los políticos no viven en este mundo. O sea, que premian a quien se jubile con más de 65 años, pero resulta que las empresas prejubilan a partir de los 50, o directamente te echan a la calle y ni prejubilación ni nada.

En vez de tanto fastidiar al trabajador deberían meterse más con las empresas, que los trabajadores no tienen la culpa de que les prejubilen o les despidan o les hagan un ERE o lo que se les ocurra.

Encima, tienen la desfachatez de proponer estas reformas cuando resulta que la propia administración pública está despidiendo a los trabajadores mayores (véase si no el caso de RTVE).

¿Y éstos son los que hacen política de izquierdas? Panda de hipócritas.

itaca2000 dijo...

Daniel Isaac, por supuesto, pero no me llames de usted que me haces viejo xDDDD

Saludos

itaca2000 dijo...

Scout Finch, totalmente de acuerdo. Sin embargo, lo que hacen los políticos de izquierda es subvencionar empresas, etc. Sus políticas, si nos fijamos bien, siempre van dirigidas a las empresas, ministerios de industria que se gastan millones en ayudar a las empresas a ser más competitivas, etc., lo cual siempre va en detrimento de las trabajadoras y los trabajadores.

Yo digo: la tierra para quien la trabaja.

Salud compañero

Scout Finch dijo...

Pues sí, la tierra para el que la trabaja. Las empresas no se dan cuenta de que son sus empleados las que las levantan o las hunden. Y los gobiernos como siempre, a congraciarse con el capital.

¡Saludos!

P.D. Soy una chica... Mi apodo, Scout Finch, se refiere a la protagonista de "Matar un ruiseñor". No te preocupes, entiendo el equívoco, pero tenía que decírtelo.